7 alimentos “saludables” que no son tan saludables

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El mercado de la comida sana ha experimentado un crecimiento estratosférico en los últimos años impulsado por el surgimiento de nuevas marcas y productos que prometen ser la solución definitiva al problema de cómo llevar una dieta equilibrada y aportar a nuestro cuerpo todos los nutrientes necesarios sin perecer en el intento.

Los aceites bajos en colesterol, los carbohidratos integrales, los lácteos deslactosados, la proteína en polvo y un sinnúmero de “recursos para tener a mano” han venido a reemplazar los condimentos tradicionales bajo la promesa de invitarnos a adoptar un estilo de vida menos perjudicial. No obstante, el problema radica en que muchos de los alimentos que la industria nos presenta como alternativas saludables resultan no serlo, y peor aún: existe un gran número de personas que desconoce el error que comete al consumir este tipo de alimentos a la expectativa de “cuidar su salud”.

En Phrònesis, hemos elaborado un listado de siete alimentos comunes que el mercado promueve como opciones saludables y que, sin embargo, los expertos señalan como alternativas muy poco recomendables si tu objetivo es realmente velar por el bienestar de tu organismo.

  • Barras energéticas

A pesar de su popularidad y buena presencia en el mercado, las barras energéticas que aseguran ser cápsulas de nutrientes pueden incluso contener la misma cantidad de azúcar que cualquier snack dulcificado.

Para el cirujano bariátrico Garth Davis, autor del libro “La Guía Experta para Perder Peso antes de una Cirugía”, las barras proteínicas no son más que “químicos procesados”, de modo que la única forma de consumir barras energéticas de un modo menos dañino es elegir aquellas que contienen menos de 200 calorías, menos de 20 gramos de azúcar por servida y el menor número de ingredientes posible.

  • Cereales integrales

Muchos cereales presuntamente elaborados con ingredientes orgánicos resultan no ser tan beneficiosos como prometen. Según la página web de salud Prevention.com, no podemos olvidar que la azúcar orgánica sigue siendo azúcar, y que los cereales ricos en fibra a menudo incluyen aditivos y sustancias refinadas que no son fácilmente absorbibles por nuestro organismo.

Una forma de procurarnos el consumo adecuado de cereales es apostar por aquellos que contienen menos de 6 gramos de azúcar por servida y pocos ingredientes (de preferencia, sin fibra añadida y sin frutos secos procesados).

  • Leche de arroz

La intolerancia a la lactosa y el deseo de llevar una dieta baja en grasas motiva a muchas personas a consumir alternativas lácteas, como la leche de coco, la leche de almendras y la leche de arroz. No obstante, en este último caso, Bethany Thayer, directora del Centro para la Promoción de la Salud y la Prevención de Enfermedades del Sistema de Salud Henry Ford (Detroit, Estados Unidos), asegura que, al menos que la leche de arroz sea fortificada, no es más que “simple fluido que sale del arroz y que es naturalmente rico en carbohidratos y bajo en proteína y calcio”.

A razón de esto, es mucho más recomendable ingerir leche de vaca baja en colesterol, ya que contiene los nutrientes esenciales que nuestro cuerpo necesita (calcio, potasio, vitamina A, vitamina D, vitamina B12, riboflavin y magnesio), o bien leche de soya o almendras, en caso de existir intolerancia a la lactosa.

  • Mezcla de frutos secos

Los frutos secos mezclados suelen ser un remedio fácil (y aparentemente saludable) al hambre y la ansiedad, el inconveniente yace en que muchas versiones no son todo lo naturales que debieran ser, de hecho, las nueces, almendras y pasas que contienen estos empaques suelen estar cubiertas de sal, aditivos procesados o azúcares, lo cual no contribuye en nada a la misión de comer un snack saludable.

La solución a este problema será siempre recurrir a semillas y frutos secos sin procesar, libres de sodio y cualquier otro añadido.

  • Jugos de frutas embotellados

Para el nutricionista Kris Gunnars, los jugos de frutas en presentación embotellada que garantizan ser 100% naturales están elaborados, a fin de cuentas, con químicos que replican el sabor de ciertas frutas para pretender que son saludables. “Lo que estás tomando es básicamente agua azucarada con sabor a fruta”, explica Gunnars, quien añade que, incluso si estas bebidas contuviesen un 100% de jugo de fruta de calidad, seguiría siendo una alternativa poco favorable consumirlas, ya que, exceptuando los beneficios de la fibra, las frutas en estado natural siguen conteniendo azúcar y su inclusión en nuestra dieta debe darse de manera balanceada.

  • Snacks y alimentos gluten-free

Se denomina gluten-free a aquellos alimentos que no contienen trigo, cebada, centeno y cualquier especie híbrida o derivada.

La fama de los alimentos gluten-free está íntimamente relacionada con la presunción de que, por ser libres de gluten, son mucho más saludables que aquellos que han sido elaborados a base de trigo. Sin embargo, la nutricionista Caroline Praderio advierte que los snacks y alimentos gluten-free suelen prepararse utilizando harinas alternativas que contienen la misma cantidad de carbohidratos (o incluso más) que el trigo común y corriente, por lo que es mucho mejor consumir harina integral al 100% (al menos que se padezca de enfermedad celíaca) o harina de almendras.

  • Aceite vegetal

Aún cuando la premisa universal suele ser en pro del consumo de aceites vegetales (aceite de soya, de canola y de colza), el nutricionista Kris Gunnars considera importante tener en cuenta que esta recomendación típica se basa únicamente en el hecho de que los aceites vegetales han demostrado mantener en niveles adecuados el colesterol en sangre, no obstante, esto no significa que sea un método infalible para prevenir enfermedades cardiovasculares. De hecho, menciona Gunnars, algunas evaluaciones controladas han demostrado que a pesar de disminuir los niveles de colesterol, estos aceites podrían aumentar el riesgo de muerte tanto por patologías cardíacas como por cáncer.

“Así que come grasas naturales como el aceite de coco y de oliva”, recomienda Gunnars, “Pero evita los aceites vegetales procesados como si tu vida dependiera de ello (y de hecho, depende de ello)”.

 

Por: Editorial Phrònesis
Para: 
elartedesabervivir.com

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